viernes, 18 de octubre de 2019

El consumo de carne y el cambio climático


Si algo es seguro, es que el cambio climático ha alcanzado cotas muy alarmantes. Peor no sólo hemos puesto como culpables a empresas, ciudadanos o gobiernos enteros, ahora hemos pasado a culpar a la ganadería. Se ha llegado a promover que se deje de comer carne como medida para terminar con este cambio climático.

El consumo de carne y el cambio climático


Producción cárnica y gases de efecto invernadero

Los defensores de qe se termine con el consumo de carne afirman que su producción genera más gases de efecto invernadero que todo el sector del transporte. Sin embargo, esta afirmación es falsa, sin embargo esta idea ha llevado a suposiciones inexactas en relación con el consumo de carne y el cambio climático.

Renunciar a la carne y sus derivados no es la panacea para el medio ambiente como muchos quieren creer y, llevado al extremo, también puede producir consecuencias nutricionales negativas.

Récord en carne y gases de efecto invernadero

Gran parte de la mala reputación de la carne se centra en la afirmación de que la ganadería es la mayor fuente de gases de efecto invernadero del mundo. Por ejemplo, un análisis publicado por el Worldwatch Institute de Washington en el año 2009 aseguraba que el 51% de la emisión de GEI (gases de efecto invernadero) en el mundo procedían de la cría y procesado del ganado.

Sin embargo, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos afirmó que las principales fuentes de emisión de GEI en E.E.U.U. durante los últimos años han sido la producción eléctrica (28% del total de emisiones), el transporte (28%) y la industria (22%). La agricultura y la ganadería fueron apenas un 9% de las emisiones.

Todo este malentendido vino a raíz de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esta organización publicó un estudio titulado La larga sombra del ganado: problemas ambientales y opciones. En dicho informe afirmó que la ganadería producía un asombroso 18% de los gases de efecto invernadero en todo el planeta, llegando, incluso, a la conclusión de que el ganado hacía más daño al clima que todos los tipos de transporte juntos.

Para el ganado, la FAO tuvo en consideración todos los factores asociados a la producción de carne, entre los que se encuentran las emisiones generadas por la elaboración de fertilizantes, la conversión de bosques en pastos, el cultivo de pienso y las emisiones que provienen de los animales (eructos y deposiciones) desde su nacimiento hasta su muerte.

Sin embargo, cuando analizaron las emisiones de carbono producidas por el transporte ignoraron los efectos sobre el clima que provienen de la fabricación de materiales y piezas de los vehículos, el ensamblaje de los mismos y el mantenimiento de carreteras, puentes, aeropuertos y otras infraestructuras.

Una producción menos nociva

Obviamente, como toda empresa, la industria cárnica contamina y produce residuos. El uso de electricidad que no provenga de una fuente limpia o la mala gestión de esos residuos puede llevar a perjudicar el medio ambiente. Sin embargo, dejar de comer carne no es la solución. Si nos ponemos así también tendríamos que dejar de consumir la mayoría de productos de hoy en día.

Lo que se tiene que conseguir es una producción más eficiente y menos contaminante. De esta manera, los cambios tecnológicos, genéticos y de gestión que han tenido lugar en la agricultura y la ganadería de Estados Unidos durante los últimos 70 años han hecho que la producción ganadera sea más eficiente y menos nociva para el medio ambiente.

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